Pues si, hay trabajos que tiee dos caras, y este es uno de esos trabajos. Tú estas trabajando como consultor por Europa, llegas a la oficina de un nuevo cliente y tienes que dar la impresión de que sabes, de que controlas de la materia a la que te dedicas y de que puedes ayudarles a sacar su producto adelante y mejorarlo. Esa es una de las caras, la de persona seria y que se lo curra. Pero existe un "lado oscuro" de la consultoría trabajando fuera de casa, y es que cuando el trabajo en la oficina termina, las horas se hacen muy largas, sin nada que hacer, sin conocer bien el sitio donde estás, s´lo tienes el hotel para vivir, pero claro, el hotel está muy bien los dos primeros días, pruebas el gimnasio, la piscina, y los 3 platos que te llaman más la atención del menú del restaurante, pero luego qué??? algo habrá que buscar, no?....
Pues precisamente de eso es de lo que quería hablaros hoy. Ahora mismo estoy en la habitación del hotel, con un cosquilleo gracioso en los pies.. al salir del trabajo (sobre las 18:00) estábamos ya hambrientos, hay que tener en cuenta que en Dinamarca la hora de comer es sobre las 11:30, como lo oyen señores, 11:30!!, por lo que he propuesto ir directamente al centro a cenar algo sin pasar por el hotel a dejar las cosas, y eso hemos hecho, pero claro, esta gente no se conforma con un MC Donalds, así que me han llevado a un sitio que estaba bastante escondidito, un sitio pequeño, entrañable diría yo, aunque el nombre no es que fuera lo más atractivo; se llama "the black widow", o lo que es lo mismo, "la viuda negra", que como todos sabéis es esa hembra que tras el apareamiento se come al macho, pero en fin, hemos entrado decididos.
Al entrar el sitio me ha encantado, luz tenebrosa y cerca de 10 frifos diferentes de cerveza, muy muy chulo. El caso es que claro, como veníamos del frío (y mucho) de la calle, lo primero ha sido pedir una cerveza para entrar en calor, y lo seundo, otra.... en fin, al final hemos cenado en ese mismo sitio, con una cerveza de más, un cordero súper tierno, con un delicioso puré de patata, que a mi no me suele gustar, confitura de verduras y unos panecillos con paté para acompañar. Y como la compañía era buena, la conversación también lo ha sido, un poco de trabajo, un poco de política, un poco de cultura, supongo que lo normal cuando se juntan un inglés, un español y un irlandés, jejeje...
Al final hemos tenido la brillante idea de caminar desde el restaurante hasta el hotel, con 1 grado de temperatura y a media hora de distancia... menos mal que al seguir hablando se ha hecho algo más corto el trayecto, pero vamos, que no lo pienso repetir, he llegado con los muslos helados!
Ahora toca meterse en la cama y dormir un poco la mona, que mañana hay que volver a ser productivo!